| OTROS HUMEDALES
Ya hemos insistido lo suficiente en cuál es el más celebrado patrimonio de la Llanura
Manchega; sin embargo, conviene revisar algo más en detalle cuáles son esos otros
enclaves, que, retirados de la demanda del Parque Nacional merecen ahora nuestra
atención. Situados entre los términos de Villarrubia y de Daimiel eran ya sorprendentes hace 2.000 años, cuando Plinio el Viejo recoge las particularidades del Anas, nombre romano y origen del actual. En Las Relaciones de Felipe II se admiten las interpretaciones fabulosas de un río subterráneo que recorriera siete u ocho leguas (algo más de 40 Km.) bajo la tierra, para reaparecer en estos manantiales. El lugar puede reconocerse por la configuración del terreno y por estar señalado con grandes carteles en los dos sentidos de la carretera N-420, entre Daimiel y Arenas de San Juan. Hoy, es un terreno cultivado -inexplicablemente- que no recibe la atención que merece, pues fueron los Ojos más famosos y mucho antes que las propias Tablas. No existe documentación adecuada sobre este fenómeno natural y eso, que su desaparición no se consuma hasta principio de los años ochenta; aunque era vaticinada mucho antes. |
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Los Ojos iban juntando sus aguas e
iniciaban con fuerza el discurrir de un río magnífico. |
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Villarrubia, que ya dijimos que reclama también el nombre de Las Tablas, podría dar
continuidad a las que son mayoritariamente del término de Daimiel. Los conservacionistas han solicitado reiteradamente la ampliación del Parque Nacional; por lo tanto, sólo falta que la coincidencia de intereses de la sociedad promueva una pequeña devolución a la naturaleza lo que fue suyo siempre, ganaríamos todos. |
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Existió un conjunto de lagunas siempre asociadas a Las Tablas y que quedan muy bien descritas en Las Relaciones de Felipe II año 1575: "Hay una laguna que se llama de La Albuera, que está a media legua de Daimiel, es pequeña y redonda, algo alargada y tendrá un perímetro aproximado de media legua: Es honda y cazan en ella aves acuáticas desde barcas, buscándolas cuando mancan (cuando pierden las plumas de las alas y no pueden volar) en los meses de julio y agosto. Hay otra laguna que llaman del Escoplillo, que está a media legua en dirección Noroeste: es casi redonda y tendrá de perímetro un cuarto de legua. Hay otra laguna más, que está a una legua en dirección Suroeste y que tendrá de perímetro como una media legua pequeña y es redonda. Estas lagunas tienen sus aguas estancadas; es decir, no corren a ninguna parte y se tiene por cierto que rezuman del río Guadiana, porque cuando crece el río, crecen ellas y cuando mengua el río, ellas también lo hacen. En la laguna de La Nava se pescan lampreas pequeñas, aunque mayores y mejores que las del Guadiana y en las otras lagunas no se pesca nada." |
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Es el primer afluente del verdadero
Guadiana. Le entra por la margen izquierda a la altura del antiguo molino de La Máquina,
poco antes del molino de Griñón. Viene desde Villahermosa, en el Campo de Montiel,
cruzando por Membrilla y Manzanares y atravesando humilde gran parte de La Mancha. Igual
que el embalse de Peñarroya cortó los aportes del Alto Guadiana al Acuífero 23, el
embalse de Vallehermoso, ejecutado en fechas más recientes, ha anulado los aportes de
este río al Guadiana en su cabecera. Queda pues muy disminuido y salvo ocasiones
excepcionales será difícil verlo correr.Cruza por Daimiel como de tapadillo y su
vocación es ser el primer río peninsular al que se le asignen caudales ecológicos que
regulen su retención. |
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En la actualidad, cuando el
cauce de los ríos es tan poco natural, cuando la procedencia de las aguas es tan
incierta, cuando el saneamiento de los pueblos trae como consecuencia la insalubridad de
las aguas abajo, ver correr el agua transparente del arroyo y poder sucumbir a la
tentación de beberla sin peligro ya es suficiente motivo como para dedicar nuestra
atención a estos ríos en miniatura, que por ser eso y por ser muchos, algunos se han
salvado de la especulación y del aprovechamiento humano. |
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